Ciencias Sociales Monte Miravete

EJEMPLO DE COMENTARIO DE TEXTO

Escrito por montemiraveteccss 15-03-2011 en General. Comentarios (0)

COMENTARIO DEL TEXTO HISTÓRICO DEL DÍA 11-3-11

 

A) CLASIFICACIÓN:

El texto al que nos enfrentamos es una fuente escrita primaria, ya que es un documento contemporáneo a los hechos. El tema que se trata en esta fuente es de índole política, constituyendo un texto político, ya que se trata del Ultimátum de Austria a Serbia, que provoca el inicio de la 1º Guerra Mundial.

El autor de este texto es el gobierno del todavía existente Imperio Austro-Húngaro, y el destinatario es el gobierno Serbio, ya que se trata de un documento diplomático, por el cual se le muestra a Serbia una serie de exigencias que debe llevar a cabo, promovidas a partir del asesinato del heredero al trono imperial, por lo que la intención de este documento es que Austria, tenga un pretexto para declararle la guerra a Serbia, ya que dos de esas exigencias eran inasumibles por el gobierno serbio, como ya veremos en el desarrollo del comentario.

En cuanto a la situación espacio-temporal, se escribe el 23 de Julio de 1914, en Europa, por lo que nos encontramos ante los prolegómenos más inmediatos del inicio de la 1º Guerra Mundial.

 

B) ANÁLISIS:

En este apartado trataremos de desarrollar la idea principal y las ideas secundarias que aporta el documento, a la misma vez que abordaremos el estudio y definición de los posibles conceptos de raíz histórica que aparecen en el texto.

En primer lugar la idea principal que se observa en este documento es la intención de Austria de provocar una guerra abierta contra Serbia para anular el nacionalismo serbio y convertirse así en la potencia arbitraria de la zona de los Balcanes, por medio de este ultimátum, que era inasumible por parte del gobierno serbio, ya que vulneraba su soberanía cuando incidía en que los culpables del atentado serían juzgados por el Imperio Austro-Húngaro, entre otras prerrogativas, y no por las autoridades serbias.

Las ideas secundarias que se desprenden del texto hacen hincapié en el problema del nacionalismo y de la soberanía en los Balcanes, al sistema de alianzas previo a este documento, y al concepto de “Paz Armada” por el cual las potencias europeas esperaban de alguna manera un conflicto armado de esta envergadura.

Como concepto histórico destacado aludir al tipo de monarquía que se desarrollaba en el Imperio Austro-Húngaro, denominado monarquía dual, en la que el emperador gobernador dos identidades nacionales unidas en la política exterior, pero separadas en la interior.

Otro concepto destacado es el que alude a la Mano Negra, una organización nacionalista que defendía la supremacía serbia en la zona de los Balcanes mediante las actuaciones terroristas.

C) COMENTARIO:

1 Antecedentes:

Este texto se escribe en los momentos previos al inicio del conflicto de la 1º Guerra Mundial, como respuesta a lo que los historiadores hemos denominado como el detonante del conflicto, es decir, el asesinato del heredero al trono imperial, el archiduque  Francisco Fernando y su mujer, el 28 de junio de ese mismo año, por lo que en este punto desarrollaré las causas más importantes del conflicto, centrando mi estudio en la zona de los Balcanes, ya que este texto expone, como se ha dicho más arriba, el problema del nacionalismo y de la soberanía en esta zona.

En primer lugar, se ha de destacar el marco internacional en el que se producen las causas para que se redacte este documento, resaltando que Europa está dividida en dos sistemas de alianzas principales: por un lado aparece en 1882 la Triple Alianza entre Alemania, Italia y Austria-Hungría, formada a partir del deseo de favorecer las relaciones comerciales y económicas de estos países participantes y a partir del principio de defensa mutua, ante cualquier ataque de otro país no participante de esta alianza. A esta unión se enfrenta otra realizada en la primera década del siglo XX, partiendo de la Entente Cordiale de 1904, entre Francia, Gran Bretaña y Rusia, conocida como Triple Entente, a la que Serbia es cercana, por sus acuerdos firmados con Rusia, ya que a esta potencia le interesaba establecer una alianza con un país de los Balcanes, para promover una salida al mar Mediterráneo.

Por lo tanto, este documento enfrenta a dos potencias que están en distintos sistemas de alianzas que parten de los sistemas bismarckianos de finales del siglo XIX.

Este tipo de enfrentamientos comenzaron en los territorios coloniales, provocados principalmente por la llegada tardía de Alemania a la conquista imperial, como sucedió en Marruecos, en las dos crisis marroquíes entre Alemania y Francia, que enfrenta a los dos bloques de alianzas.

Otro punto importante de tensión y muy relacionado con el texto objeto de comentario, se refiere a las crisis balcánicas, que tiene sus antecedentes en el siglo XIX con la aparición de los nacionalismos y con el deseo de controlar y convertirse en el poder hegemónico de la zona, entre el Imperio Ruso, el imperio Austro-Húngaro, e incluso, el Imperio Otomano.

El propio interés en la zona del Imperio Dual se ve claramente en el texto en la continua injerencia en los asuntos internos de la monarquía real serbia, como se aprecia en el artículo 3, en el que se pide la eliminación de la instrucción pública contraria a Austria-Hungría, en el artículo 4, ya que se pide en el mismo la eliminación de las personas contrarias al imperio de la administración serbia, y en el artículo 5, cuando se le obliga a Serbia, a la colaboración con el Imperio para resolver este importante incidente diplomático.

La crisis balcánica fue provocada por la oposición de Austria-Hungría al deseo serbio de unificar a todos los eslavos del sur, por lo que se constata como un antecedente directo al texto comentado, y Rusia, se interpuso como defensora de las ansias serbias. Entre 1908 y 1913 estallaron tres crisis sucesivas en los Balcanes.

Austria se anexionó en 1908 Bosnia-Hercegovina, un territorio que administraba desde 1878, lo que provocó la primera guerra balcánica que estalló en 1912, a partir del apoyo ruso a una Liga Balcánica, en la que se agrupaba Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro, contra el Imperio Otomano, con lo que se consiguió expulsar a los turcos de Europa, a excepción de la zona circundante de Constantinopla.

En 1913 la segunda guerra balcánica enfrentó a los serbios contra los búlgaros, y configuró a Serbia como dominadora de los pueblos eslavos, lo que les llevó al enfrentamiento armado contra Austria, que se relata en el texto, ya que ambas potencias querían demostrar su hegemonía en la zona.

Todo este contexto histórico llevó a las circunstancias del 28 de junio de ese mismo año en el que se produjo el fatídico atentado perpetrado por la Mano Negra.

2 Contexto Histórico:

Este documento es la respuesta de Austria-Hungría al atentado del heredero al trono y su mujer ya comentado, realizado por un estudiante bosnio, Gavrilo Prinzip, perteneciente a la Mano Negra, que era una organización terrorista de índole nacionalista en territorio serbio.

El ultimatum exigía a Serbia, entre otras cosas, la eliminación de la Mano Negra, la interrupción de cualquier campaña de desprestigio contra el Imperio, la participación de policías austro-húngaros en Serbia para investigar el magnicidio y la relegación de los culpables a la justicia imperial para ser juzgados y castigados, como se puede observar en el texto.
Con esta acción Austria-Hungría trataba de contar con un pretexto para eliminar el nacionalismo serbio y anular a ese país como potencia de la zona.

El 25 de julio Serbia respondió al ultimátum negándose a aceptarlo alegando que violaba su soberanía y proponiendo el arbitraje del Tribunal Internacional de la Haya (creado en 1899). Además, en previsión de una guerra, movilizó parcialmente a sus tropas, en tanto que Austria-Hungría hacía lo propio con las suyas. Ambas rompieron sus relaciones diplomáticas.

El 28 del mismo mes Austria declaró la guerra a Serbia y esta acción conllevó la sucesiva entrada en la guerra de todos los contingentes de ambas partes ya explicadas, ya que se puso en marcha el juego de alianzas entre potencias, y en una semana, toda Europa entró en guerra.

Rusia declaró la guerra a Austria como aliado de Serbia, y esta acción fue contestada por Alemania, como aliada de Austria, que declaró la guerra a Rusia y a su aliada Francia, a la que pretendía atacar a través del plan Schlieffen, que consistía en invadir Bélgica y sorprender así al ejército francés.

Esta acción, por su parte, conllevó la entrada en el conflicto de Inglaterra al lado de Rusia y Francia, por lo que quedaba sólo Italia  como país participante de este sistema de alianzas que aún se situaba como país neutral.

En un primer momento, esta acción bélica era considerada por los países beligerantes como una actuación de corta duración, con lo que creían que en pocos ataques se acabaría guerra por ambas partes, y también, por parte de  la población, que realizaron movimientos pacifistas, relacionados con las ideas socialistas, y aparecieron las uniones sagradas, con el objetivo de dar a los gobiernos el apoyo necesario para hacer frente a la guerra.

3 Consecuencias:

A partir de este momento comenzaba una dura guerra denominada como “Guerra Total”, ya que afectó no solo a los ejércitos, sino a la totalidad de la población, y caracterizada por ser totalmente distinta a las que antes había conocido el hombre.

Por un lado, los estados centrales, entre los que estaba Austria-Hungría, gozaban de importantes ventajas, como eran poseer un mayor ejército, pero tenían el grave inconveniente de luchar en dos frentes distintos (fracobritánico y ruso)

La guerra comenzó con el plan alemán sobre Bélgica y el ataque francés sobre Alsacia, hasta que se llegó a la batalla del Marne, en la que se tuvo conciencia de que la guerra relámpago no iba a triunfar en esta contienda, por lo que se estabilizó el frente occidental. Mientras en el oriental, el avance del ejército alemán fue mayor, pero tampoco resultó decisivo para derrotar a las fuerzas rusas.

Esta estabilización en ambos frentes dio lugar a la guerra de trincheras o de posiciones, en la que destacaron las batallas del Somme y de Verdún con enormes pérdidas humanas que provocaron una conmoción internacional.

Con el desarrollo del conflicto se produjo una mundialización del mismo, primero con la entrada de Italia al lado de los aliados, y del Imperio Otomano, al lado de los imperios centrales, a lo que había que sumar la participación de los territorios coloniales con numerosas tropas de esta procedencia y el traslado de las acciones bélicas al mar, con el inicio de la guerra submarina, que fue el motivo de la entrada en el conflicto de EEUU

En su fase final, a partir de 1917, la salida del conflicto de Rusia, motivada por la propia revolución que estaba viviendo y ratificada por el Tratado de paz con Alemania de Brest-Litovsk de marzo de 1918, hizo decantar la balanza del lado de los imperios centrales, ya que tenían que centrar sus esfuerzos en un solo frente, pero en los Balcanes se sucedieron una serie de victorias aliadas que provocaron la rendición de los imperios austriaco y otomano, lo que dejó a Alemania sin aliados.

En el frente occidental la ayuda estadounidense provocó la victoria aliada sobre la zona del Marne que forzó la retirada alemana. A partir de septiembre de 1918, el III Reich comenzó a hundirse hasta llegar a la abdicación de Guillermo II el 9 de noviembre de 1918, proclamándose la república de Weimar e iniciándose así, el período de los tratados de paz, en donde el papel desempeñado por el presidente Wilson, fue de mera importancia.

C) CONCLUSIÓN:

Haciendo alusión a la intencionalidad de este documento, que era como ya se ha visto, provocar el conflicto armado entre dos potencias enfrentadas (Austria y Serbia) por unos intereses en una zona concreta del planeta (los Balcanes), se ha de realizar una profunda reflexión sobre el desarrollo de un conflicto armado con tantas consecuencias negativas para la humanidad como éste, que en pocos años, va a tener su continuidad en la 2º Guerra Mundial, para realizarnos la pregunta que ya anticipaba Maquiavelo en el siglo XVI, en su descripción del príncipe perfecto, cuando aludía a que el fin, siempre justifica los medios.

Analizando la realidad histórica de la 1º Guerra Mundial, a la que se puede sumar la misma realidad de la 2º Guerra Mundial, y siempre desde una visión del presente, una vez analizadas todas sus causas y sus consecuencias, se puede deducir que Maquiavelo en este sentido, estaba equivocado, porque jamás la humanidad podrá encontrar justificación capaz de cubrir los desastres de un acto bélico que provocó la pérdida de 9 millones de vidas humanas, ya que como también decía un contemporáneo de Maquiavelo, Erasmo de Rotterdam: “Es más deseable la más injusta de las paces, que la más justa de las guerras”, destacando así, precisamente el pensamiento humanista, que magnifica al hombre y que debería estar presente en cada uno de los actos que realice el hombre, sea en la época que sea.

 

 

Trabajo de Navidad 1º Bach Hum/ccss

Escrito por montemiraveteccss 06-01-2011 en General. Comentarios (0)

 

 

 

RECORDAD QUE MAÑANA DÍA 7/01/11 ES EL

 

ÚLTIMO DÍA PARA LA ENTREGA DEL TRABAJO

 

DEL GRUPO DE 1º DE BACHILLERATO BILINGÜE

Trabajo Navidad 1º Bach/Comuna de París

Escrito por montemiraveteccss 05-01-2011 en General. Comentarios (0)

JAVIER PAREDES (Director): “Historia Universal Contemporánea”. Editorial Ariel 2010

 

CAPÍTULO 12 LAS GRANDES POTENCIAS EUROPEAS EN EL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX

2.1 Entre la monarquía y la república (Francia):

La caída del segundo imperio impuso precipitadamente en una solución republicana, canalizada a través de un gobierno de defensa nacional, en el que se pueden distinguir varios grupos: por un lado, los más moderados, hasta cierto punto monárquicos, dirigidos por un antiguo orleanista, Thiers. Son partidarios de una república conservador han y de la paz como primera necesidad el momento, o lo que es lo mismo, de llegar a un acuerdo con los alemanes. Por otro lado, el grupo dirigido por Gambetta, los republicanos de toda la vida, herederos de la tradición jacobina y partidarios de la resistencia a ultranza, una resistencia la invasión que, desde un punto de vista, potenciaría mucho más a la república. En definitiva, en opinión de Bainville, la paradoja consistió en que el triunfo o de Thiers al evitar un suicidio nacional, sirvió para que prevaleciera la tercera república tal y como Gambetta y los suyos deseaban.

La necesidad de la paz y la urgencia de Bismarck por ella hacía necesaria la existencia de un gobierno firmemente respaldado por los votos, de ahí que se hiciesen unas apresuradas elecciones para la asamblea nacional constituyente en febrero de 1871, cuyos resultados fueron elocuentes: 150 republicanos, 80 liberales, 20 bonapartistas y 400 monárquicos. La mayoría de los franceses de fuera de parís consideraron que la derrota de Francia a era cosa hecha y que la resistencia sólo serviría para prolongar la agonía. Además, el apresuramiento de las elecciones impidió el desarrollo de una auténtica campaña electoral, y esto también puede explicar en parte el arrollador triunfo monárquico.

Thiers fue el hombre del momento y ocupó la presidencia del poder ejecutivo, en tanto que Jules Grévy presidía la asamblea. Gambetta dirigía la oposición. Los problemas iba a surgir pronto. Por un lado, la propia composición de asambleas pareció al radicalismo republicano y al jacobinismo parisino en general un peligro, que hará abortar a la república desde sus comienzos. Por otro, las duras condiciones de paz impuestas por los prusianos en el tratado de Frankfurt, fueron una espoleta para la protesta de un núcleo de resistencia republicano, cuyo centro era igualmente la capital. Así, en tanto el gobierno se trasladaba burdeos, la triple conjunción de republicanos, socialistas y agitación popular hacia estallar la revolución en parís, que se radicaliza un todavía más cuando el gobierno, en lugar de llevar la asamblea burdeos, la instaló en Versalles. Fue una especie de renacimiento de los días de 1789: en marzo de 1871 se estableció una Commune, que respondía a la tradición comunalista de la capital y que fue símbolo de la revolución. La respuesta a fue radical: utilización del ejército, todavía movilizado, y aislamiento de parís para que la revolución se consumía ese así misma. La ciudad vivió en dos meses de resistencia extrema y, efectivamente, el fervor revolucionario fue decreciendo. En Mayo, París fue asaltada y las represalias fueron durísimas: 17000 personas ejecutadas y 40000 a prisión. Hasta 1825 se celebraron consejos de guerra a los comuneros. Tras la paz interior y exterior, se inició la reorganización, que contó con la colaboración indirecta de Gambetta y los suyos, que en buena medida habían contribuido a la comuna. Gambetta regreso de Seles y de español y anunció que su partido sería radical y conservadora un tiempo, por lo que él fue tasado de oportunista y el adjetivo alcanzó a todo su partido.

Era evidente en importante peso político de los monárquicos, pero que la no menos evidente la división de los propios monárquicos: legitimistas, orleanistas y bonapartistas. En cualquier caso, la restauración monárquica se presentaba como algo más que una posibilidad. No sólo se debió a la división de los monárquicos que finalmente la monarquía no ser esto Brasil, sino también por la torpeza, testarudez y anacronismo del conde de Chambord. Desde el principio una comisión le ofreció la corona, pero la rechazó por no aceptar el origen parlamentario de la restauración. Quería resucitar la doctrina del origen divino del poder, al estilo de Luis XVIII, pero obviamente los tiempos eran distintos. En una declaración de 1873 todavía insistía en esta cuestión y lo único que consiguió fue dividir aún más a los propios monárquicos.

En la derecha monárquica había una cosa clara: la monarquía habría de ser parlamentaria o no sería. En esto estaban de acuerdo orleanistas y legitimista y, sobre ésta conciencia, se creó el partido monárquico unificado. Este partido logró en 1873, a través de Buffet, hacer caer a Thiers y colocó la presidencia un militar de conocidas ideas monárquicas, el mariscal Mac-Mahon, en tanto que otro monárquico importante, el duque de Broglie, ocupaba la jefatura del gobierno. La misión de nuevo gobierno fue la de acelerar los planes de restauración monárquica: logró la reconciliación de las dos ramas dinásticas, el conde de París reconoció como único heredero a Chambord, y en la asamblea se formó la llamada comisión de los nueve barra propiciar una solemne declaración monárquica. Así las cosas, de nuevo el conde de Chambord iba a impedir para siempre la vuelta de la monarquía a Francia, al suscitar esta vez en octubre de 1873, la necesidad de restaurar la bandera tradicional de los borbones frente a la bandera tricolor.

 

Trabajo Navidad 1º Bach/ Romaticismo

Escrito por montemiraveteccss 05-01-2011 en General. Comentarios (0)

JAVIER PAREDES (Director): “Historia Universal Contemporánea”. Editorial Ariel 2010

 

CAPÍTULO 10 EL PENSAMIENTO EN EL SIGLO XIX

1.1   El idealismo absoluto de Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) es el caso de una vida dedicación académica. Nacido en Stuttgart, estudió filosofía y teología en Tubinga y pasó a ser Profesor privado en Berna y Frankfurt. Profesor durante un tiempo de la universidad de Jena. Luego fue redactor en un periódico de Bamberg y director del gimnasio de Nuremberg. En 1816 fue nombrado Profesor de la universidad de Heidelberg y, en 1818, de la de Berlín. En 1807 en públicos la obra que le llevó la fama y el reconocimiento como el filósofo más importante de Alemania, “Fenomenología del espíritu”. Entre 1812 y 1816 publicó “Ciencia de la lógica”, y en 1817, su obra principal, “Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio”. En 1821 públicos último libro, “Fundamentos de la filosofía del derecho”. Su fama fue creciendo y reunió a su alrededor un número grande de seguidores y discípulos. En Berlín puede decirse que era el filósofo oficial del estado prusiano. Tras la muerte de Hegel, sus discípulos publicaron los manuscritos de sus lecciones, preparados por el propio maestro.

Constituyen la forma más perfecta del romanticismo en cuanto que Hegel, en su personal y propia plenitud, da cabida a la sabiduría y la encarna: lo finito contiene lo infinito y lo infinito se manifiesta plenamente en lo finito. Por eso la filosofía de Hegel es el proyecto de una trasposición, punto por punto, del cristianismo al hombre, en donde tanto lo sobrenatural como lo natural quedan eliminados en aras del panteísmo humanamente controlable.

En la tercera fase del pensamiento de Hegel situar el autor el derecho, la moralidad, el estado, el arte, la religión y la propia filosofía. La denominada filosofía del espíritu.

Con ello el filósofo alemán cofres de un esquema que ha tenido una enorme repercusión histórica durante los siglos XIX y XX. El espíritu que se recupera asimismo, lo hace, una vez más, paulatina y dialécticamente. En primer lugar es espíritu subjetivo, luego espíritu objetivo y, finalmente, espíritu absoluto. El espíritu se objetiva cuando se manifiesta en las comunidades humanas, en la forma del derecho, la moralidad y la ética. El espíritu se hace absoluto cuando superarlo subjetivo y lo objetivo en su unidad, y se manifiesta en el arte, la religión y la filosofía.

El derechos la ley jurídica. Pero cuando la persona actúa con conocimiento de los motivos, aparece la moralidad. El derecho es algo exterior; la moralidad es la acción desde la interioridad. La ética unificada ambas cosas en tres formas: la familia, la sociedad y el estado. La eticidad se realiza plenamente en el estado, que es fin en sí para la vida personal, y el autor da argumentos para el monopolio de la educación moral por parte del estado

 

 

Trabajo Navidad 1º Bach/Unificación alemana/Bismarck/Nacionalismo prusiano/Romanticis

Escrito por montemiraveteccss 04-01-2011 en General. Comentarios (0)

JAVIER PAREDES (Director): “Historia Universal Contemporánea”. Editorial Ariel 2010

 

CAPÍTULO 7: LA UNIFICACIÓN DE ALEMANIA E ITALIA

 

3 LA UNIFICACIÓN DE ALEMANIA

El mundo de habla alemana había sido fraccionado por las grandes potencias durante la edad moderna. La guerras napoleónicas habían provocado la germinación de las ideas nacionales en Alemania, y  surgió un sentimiento nacional genuinamente alemán que poco a poco había de resultar irrefrenable.

En sus Discursos a la nación alemana (Berlín, 1807), Fichte hablaba de cómo Alemania había conservado en su lengua toda su pureza primitiva, como su vida intelectual era sana, y su alma ingenua y formal, para luego reclaman un estado independiente en el tiempo de la ciencia en su verdadero lugar, aunque no estimaban necesaria la unidad territorial pues miraba como ejemplo historicista de idealizado al mundo griego clásico.

Pensadores dentro del campo de la filosofía de la historia, como el propio Fichte, Hegel o Von Ranke, se convirtieron en los inspiradores de un movimiento intelectual que las universidades, entre la juventud de los gimnasios, fue cobrando fuerza dispuesto a lograr la unidad del mundo alemán. Tanto el recuerdo de un pasado y la Santa Acción de las catedrales y viejas pinturas góticas como la publicación de las viejas leyendas o resultaron fundamentales para el nacimiento de una cultura, dio un ideal de nación que sumergía sus raíces en el alma de un pueblo dotado de identidad propia.

En un principio eran grupos muy minoritarios los que hablaban de un estado alemán unificado, como la expresión viva del alma de un pueblo y único camino para su completo desarrollo. Entre ellos había figuras tan destacadas como la de Stein, miembro de la vieja nobleza imperial, Hardenberg, Humdolt, Scharnhorst o Gneisenau. Este pensamiento un llegó a ser un sentimiento arraigado en el alma de muchos alemanes. El pensamiento romántico, su vocación idealista, la idea de la justicia de esta causa y la creencia de una superioridad moral de Alemania y de los alemanes habían de convertirse en el motor de la unidad.

El segundo romanticismo, el de Heidelberg, aportó la reflexión nacional alemana sobre algo inestimable y básico, el Volk, el pueblo, base de una idea nacional que giraba en torno a una idea comunitaria, primigenia, de superioridad que con el paso del tiempo se formaría hasta caer en un racismo intransigente.

Entre los nacionalistas alemanes existían discrepancias sobre el modelo de unidad al que se debía llegar: a) los conservadores querían una confederación de estados en la que no se atenta se contra los derechos de los soberanos; b) los liberales querían un estado federal, a cuya cabeza habría un emperador, con pervivencia de las otras casas reinante, aunque restringido sus poderes y todas supeditadas al nuevo entrenador; y c) los demócratas querían barrer a los príncipe, hacer desaparecer todos los vestigios de la vieja Alemania, y para conseguirlo eran partidarios del camino de la revolución, como vía óptima para llegar a la república.

Esta nacionalismo no sólo pedía la unidad política, sino que aspiraba integrar de la nueva Alemania aquellos territorios en los que existía población alemana sometida a la dominación extranjera. Los nacionalistas que eran partidarios de una política de fuerza, de voluntad de poder, y sus primeras exigencias se relacionaban con la población de los ducados daneses.

La unidad aduanera y el ferrocarril fueron elementos esenciales para el desarrollo del espíritu alemán. Por la existencia de una unión aduanera, el Zollverein, que agrupaba a más de 26 millones de alemanes y la expansión constante de la red ferroviaria, el pensamiento librecambista y las ideas de unidad política fueron poco a poco abriéndose paso del mundo alemán. Esta unión, bajo el liderazgo prusiano, comenzaba a mostrar las ventajas de la colaboración y generaba unas formas de relación que convertía la unidad política en algo deseable y cada vez más esperado por muchos.

Estas corrientes de pensamiento necesitaban un instrumento que las convirtiese en realidad. Los príncipes y la vieja aristocracia lucharon con éxito para mantener sus viejos privilegios feudales. La burguesía carecía de la fuerza necesaria para llevar adelante la unidad. Los sectores más radicales en revolucionarios no tenían un fuerte apoyo popular y carecían de organización. Alemania, al igual que en el caso de Italia, necesitaba un paladín que se eligiese en defensor de la causa nacional: este sería el reino de Prusia.

3.1 La revolución del 48 en Alemania

En marzo de 1848 se extendieron por toda Alemania las noticias de los sucesos de Francia el del levantamiento ocurrido en Viena.

La revuelta se inició en el campo, dirigida contra carga señoriales y la división de los bienes comunales, con un cierto porcentaje de antisemitismo; lograron algunas reformas y mejoras, como la supresión de los cánones y de las prescripciones personales, pero la mayor importancia la tuvieron los movimientos urbanos que se produjeron especialmente la ciudad del sur, y que pedían libertad de prensa y de asociación, creación de una guardia nacional, formación de asambleas elegidas por sufragio amplio masculino, aunque sin llegar a cuestionar el cartel monárquico de las instituciones y de los gobiernos.

Estos movimientos sólo pusieron en peligro a las viejas instituciones monárquicas en Baviera, por lo que Luis I abdicó en su hijo Maximiliano el 20 de marzo de 1848. En abril hubo algunas revueltas de voluntarios demócratas en Kandern y en Alsacia, que fueron sometidas por las tropas.

El 5 de marzo de 1848 se reunieron en Heidelberg 51 representantes de varios estados de Alemania del sur y convocaron para finales de ese mismo mes, en Frankfurt, a los diputados los diferentes estados alemanes con el fin de propiciar el nacimiento de un estado federal en Alemania.

Entre el 31 de marzo del 2 de abril se reunión en la misma ciudad un parlamento previo que aspiraba a representar a todos los alemanes en cuya composición predominaban los alemanes del sur y del oeste. El 18 de Mario se produjo la apertura de la asamblea nacional constituyente. Sólo había cuatro artesanos y ningún campesino, con una mayoría aplastante de burgueses. Fue elegido como Presidente Heinrich von Gagern que procedió a formar un gobierno provisional.

Este grupo mayoritario en moderado deseaba reformar el viejo sistema de las monarquías burocráticas hacia un modelo liberal, pero de una forma gradual, con el consentimiento de los príncipes; y muchos aspiraban a que Prusia se hiciera con el liderazgo de Alemania. Sólo un grupo minoritario del radical pretendía convertir Alemania en una república federal similar a los Estados Unidos.

El control de la asamblea lo logró el sector mayoritario, los liberales moderados, primando entre ellos la idea de eliminar los particularismos a favor de un solo Reich unitario.

La asamblea se edición defensora de Alemania y sus intereses: decidió la anexión de Posnania a Prusia, defendió la conservación del Tirol del sur dentro del mundo alemán y protestó por las ideas paneslavistas en Bohemia, pero en el momento o de defender con hecho sus ideas se vio siempre obligada a depender de los grandes estados alemanes, hecho especialmente evidente en la cuestión de los ducados.

El 27 de marzo de 1849 la asamblea aprobó la constitución imperial alemana en la que quedan reflejados los derechos fundamentales del pueblo alemán, se aprobará existencia de un emperador que compartirá el gobierno con el Reichstag o parlamento bicameral, la primera cámara elegida por sufragio universal, la segunda integrada por representantes de los estados alemanes.

Existían dos grandes corrientes de opinión en el parlamento respecto a que territorios debían integrar la nueva Alemania: liberales y protestantes eran partidarios de una pequeña Alemania consistente en una estrecha federación bajo control prusiano; conservadores, católicos y demócratas defendía la gran Alemania en la que estarían incluidos todos territorios no germánicos de los Habsburgo, surgiendo una Mitteleuropa de 70 millones de habitantes.

Se impuso la tesis de la pequeña Alemania y ofrecieron el trono imperial para Federico Guillermo IV de Prusia que lo rechazó. Esta negativa dejó sin argumentos al grupo moderado del parlamento y los demócratas provocaron un segundo estallido revolucionario en abril de 1849, mucho más cruento que el de marzo de 1848. A partir de aquí el parlamento se vio obligado a trasladarse a Stuttgart donde finalmente el gobierno le prohibió reunirse, lo que provocó numerosas revueltas en muchos territorios para defender la constitución del Reich que fueron liquidadas por las tropas de Prusia y Austria, llegando la paz social.

La revolución estuvo condenada al fracaso desde su inicio ante las diferencias de criterio y objetivos que enfrentaban a los dos grupos más destacados: los progresistas (moderados) y los demócratas (radicales). En este clima, Prusia anciano alcanzar el liderazgo del movimiento unitario que se extendía por toda Alemania; el problema era cómo lograrlo.

3.2 Los sucesos revolucionarios en Prusia

El 3 de marzo en Colonia había estallado una revuelta encabezada por la liga de los comunistas, a la que la burguesía se unió contra la monarquía.

El enfrentamiento de grupos de población con unidades del ejército o durante una manifestación ante palacio llevó al rey Federico Guillermo IV hacer todo tipo de concesiones, prometiendo la elaboración de una constitución y proclamando su voluntad hacer todo lo posible para lograr la unidad de Alemania. La creación de llamado ministerio renano liberal dirigido por Camphausen permitió legalizar y encauzar la revolución y calmar a las masas.

Las elecciones a la asamblea nacional prusiana habían sido abiertamente favorables a los demócratas, a diferencia de lo que había ocurrido en Frankfurt. Sólo la división y enfrentamiento entre un grupo de izquierdas en Berlín logró impedir su triunfo. El rey se decidió a imitar el ejemplo de Austria. El 1 de noviembre se impuso al orden por la fuerza y la asamblea nacional prusiana fue disuelta el 5 de diciembre de 1848.

A pesar de haber terminado con cualquier vestigio de revolución, el prusianos se volvió a restablecer el antiguo régimen con el rey otorgó una constitución muy moderada y el estado prusiano parecía ahora más que nunca contrario a diluirse en los sueños de un Alemania unificada. La revolución, tanto en Berlín como en Viena, había sido vencida.

3.3 Bismarck, canciller de Prusia

En medio de este estado de cosas se produjo el enfrentamiento en el parlamento prusiano entre el grupo renano de industriales y hombres de negocios, que aspiraban al control del gobierno, y el sector militarista aristocrático y de los Junkers. En 1862, el Kaiser Guillermo I, que había subido al trono un año antes, nombró canciller a Bismarck para impedir la crisis en imponer sus criterios.

Bismarck pertenecía una familia aristocrática de junkers de Brandeburgo. Estaba educado en los tradicionales valores de lealtad, honestidad, fiereza y patriotismo propios de una estirpe de soldados aristócratas que descendían de los viejos caballeros teutónicos. Su innato talento para la política, le convertía en un hombre muy superior a la dura aristocracia rural de los Junkers a la que pertenecía. En su persona se reunía las condiciones del gobernante y del estadista.

En Bismarck canalizarían todos los sueños de unidad que Alemania alentaba desde hacía casi un siglo. Para algunos historiadores no era un nacionalista alemán, sino solamente un prusiano que supo comprender el discurrir del tiempo que le tocó vivir; para otros, fue un patriota y el primero de los alemanes. Pero sin duda, fue un estadista que llevó a la práctica una aspiración nacional, comprendió y fomento una nueva forma de hacer política, Realpolitik, siendo fiel a razones de estado como motivo último e imparable de sus actuaciones. Su figura, su voluntad a, de manera incuestionable trazó un nuevo mapa de Europa, marcó de forma indeleble de el medio siglo que dirigió y arbitró la política continental europea.

Su llegada a la cancillería de Berlín supuso el doblega miento de los liberales en el parlamento prusiano. Potenció, modernizado y armó al ejército, convirtiendo una vez más a prusiana en la potencia militar y política más importante de Alemania, con capacidad para enfrentarse al inmenso imperio austriaco. De sumaron, la casa de los Hohenzollern se erigió en la llamada a realizar la unificación de Alemania, pero por no su talante liberal, sino por su fuerza, ya que Bismarck sostenía que “ las grandes cuestiones de nuestro tiempo no se deciden con discursos ni con mayorías de voto, sino a sangre y hierro”. Para él, la guerra era la solución al problema alemán: “ es con el sable y con la sangre como se deciden los grandes problemas de la época”.

La Alemania del norte, bajo control prusiano, cada día se estancia damas de los estados del sur, fundamentalmente católico, liderados por Austria y Baviera. Esta postura se acentuó como consecuencia del tratado de comercio firmado entre Francia y Prusia, que forzó a los miembros del Zollverein a seguir las directrices marcadas por Berlín frente a unos estado del sur inclinados a favor de Viena.

Desde Viena se reacciono revitalizando la vieja idea de la creación de una gran Alemania bajó liderazgo austriaco, o la intención de frenar la ofensiva diplomática prusiana. Con este objetivo se fundó, con sede en Múnich edad Turín de 1862, la asociación para la reforma dedicada a luchar contra los intentos de un Alemania unificada en torno a Prusia.

En estos años, Bismarck aspiraba a lograr un trato de igualdad con Austria que le permitiese controlar en exclusiva a el norte, el centro y los territorios meridionales de Alemania. Austria no estaba dispuesta a ceder ante la pequeña Prusia. El emperador Francisco José intentó una vez más a recobrar la iniciativa proponiendo la celebración de un congreso de príncipes en Frankfurt, pero fracasó como consecuencia de la negativa a asistir de Guillermo I de Prusia.

El estallido en 1863 de la crisis de los ducados daneses propicio al inicio de la sucesión de acontecimientos controlados por misma que llevarían al triunfo de Prusia sobre Austria y a la unificación de Alemania.

3.4 La guerra con Dinamarca (1864)

En los ducados de Schleswig, Holstein y Lauemburgo, la población era básicamente de habla alemana y desde 1721 pertenecían al rey de Dinamarca por vía personal, y conservaban un régimen administrativo particular y su propia dieta o parlamento.

En Holstein existía un fuerte sentimiento anti danés, ya que pertenecían a la confederación germánica desde 1815.

En 1848 Federico VII dio una constitución común para Dinamarca y Schleswig, que provocó la formación de un gobierno alemán en el exilio en Kiel con apoyo de la confederación germánica y sostenido por tropas de Prusia.

El tratado de Londres de 1852 había intentado regular la situación especial en que se encontraban los ducados daneses aunque su población era sobre todo alemana. En 1858 el rey de Dinamarca nuevamente intentó recortar la libertad de sus súbditos alemanes. Pero la indecisión de la asamblea alemana freno inicialmente la intervención.

La muerte de Federico VII en 1863 había puesto el trono danés en manos de su primo por parte de Madre Christian de Glücksburg. La sucesión de los ducados que le independiente y distinta a la dentro de Dinamarca, siendo la herencia únicamente por vía masculina, por lo que la posesión de los tres ducados debía caer en otro primo del fallecido, el duque de Augustemburgo. La ocasión era ideal para que los sectores nacionalistas alemanes lograsen la separación Dinamarca. Pero el nuevo rey de Dinamarca han manifestado desde el primer momento su voluntad de no renunciar a estos tres importante territorios.

Por toda Alemania se suscitó una amplio y fuerte movimiento popular que reclamaba la intervención de la confederación germánica en defensa de los Hermanos alemanes de los ducados. Pronto se inició la formación de una milicia de voluntarios, compuesta fundamentalmente por jóvenes nacionalista decidida a defender los derechos del pueblo alemán frente a los daneses. Prusia y Austria declararon que no intervendrían sea Dinamarca garantizaba las  libertades tradicionales de los ducados, lo que provocó la indignación en toda Alemania.

Para frenar la intervención de la confederación, Prusia anunció su intervención militar y política para garantizar los derechos de la población alemana de los ducados. Esta decisión obligó Austria intervenir para conservar su prestigio dentro de la confederación germánica, a pesar de su mala situación militar y geográfica para realizar una guerra los ducados.

En enero de 1864 Austria y Prusia daban un ultimátum a Dinamarca, que rechazó toda posibilidad de compromiso, iniciando así una guerra que duró seis semanas en 1864 con el triunfo germánico.

A finales de abril a junio de 1864, Bismarck negociaba con Francia y Gran Bretaña la suerte de Dinamarca. Por el tratado de Praga de octubre de ese mismo año Dinamarca han se vio obligada a ceder los ducados a Prusia y Austria en teórica representación de los derechos del pueblo alemán, quedando ambos territorios dentro del Zollverein.

Por la convención de Gastein de agostó de 1865 Prusia y Austria llegaban un acuerdo sobre la división de los ducados: Schleswig y el puerto de Kiel bajo administración prusiana, Holstein bajo Austria. Augustemburgo no se resignó a esta situación haciendo propaganda de la necesidad de crear un nuevo estado: en Schleswig fue duramente reprimida por Prusia, y consentida por Austria en su territorio.

No tardaron en estallar las disputas entre las hasta entonces aliadas Prusia y Austria. Bismarck aumentó la tensión presentando un proyecto de reforma de la confederación germánica, el 9 de abril de 1866, inaceptable para Austria. El canciller no ignoraba que la opinión pública alemana no vería con buenos ojos una guerra civil entre ambas naciones por la cuestión de los ducados ya que pretendía incorporarlos a Prusia

3.5 La guerra austro-prusiana (1866)

Entre el 1 y el 21 de mayo de 1866 Prusia y Austria intercambian ultimátums. El 12 de junio Austria rompía relaciones, solicitando a la dieta la movilización de sus tropas contra Prusia. Como consecuencia de esto, Prusia se encontró en guerra con Austria, con los estados alemanes del sur, con Hannover y con Hesse. El ejército prusiano mandado por Moltken demostró rápidamente su superioridad. La campaña de 1866 no fue un paseo militar pero la victoria prusiana fue decisiva y el 18 de Junio Moltke avanzó sobre Viena, por lo que Austria pidió el armisticio el 21 de Junio.

Los tratados de Praga, entre Austria y Prusia, y el de Viena, entre Austria e Italia, tuvieron como consecuencia que el Véneto pasase a los italianos y Prusia se anexionarse el reino de Hannover; confirmase su dominio sobre los estados daneses y adquiriesen los ducados de Hesse-Cassel y Nassau, así como la ciudad libre de Frankfurt. Los estados del norte formaron en 1867 una estructura supranacional que aglutinaba venció en estados bajo el control de Prusia.

El 17 de abril de 1867 se producía la proclamación de la constitución de la confederación alemana del norte, que se convertía en la práctica en un estado federal. Guillermo I la presidía siendo su canciller Bismark. Tenía un consejo federal el Bundesrat y un parlamento o Reichstag elegido por sufragio universal masculino, estando sus decisiones directamente relacionadas con la marcha del Zollverein.

Nacía una nueva estructura de poder en Alemania, el futuro II Reich, bajo la forma de estado-nación. Surgía una nueva concepción de poder. La nueva confederación tenía en el káiser su jefe hereditario y un parlamento bicameral.

La victoriana fue total desde el punto de vista prusiano. Los estado del sur estaban todavía situados en una tierra en al que más tarde o más temprano tanto Francia como Austria podían intentar controlar.

3.6 La guerra franco-prusiana (1870)

El sur de Alemania parecía llamado por una vía o por otra, a romper los lazos que le unían con París, y en España había caído la monarquía de Isabel II y el nuevo hombre fuerte, el General Prim, estudiaba la posibilidad de poner en el trono vacante de Madrid a un sobrino del Kaiser. Esta posibilidad levantaba oleadas de indignación y miedo en Francia. Napoleón III no estaba dispuesto a tener un mismo potencial enemigo en sus frontera del noreste y del sur al mismo tiempo.

Para Francia esta candidatura resultaba absolutamente inadmisible. Exigió al Kaiser que retirase el plácet que había dado a su sobrino para ser rey de los españoles. El 12 de julio se anunció la retirada de la candidatura prusiana trono español pero el monarca francés, exigió que rey de Prusia aprobase la retirada y que no autorizase al príncipe Leopoldo a intentarlo de nuevo. El 13 de julio Guillermo I expresó su negativa a esta nueva demanda en una entrevista mantenida con el embajador francés en Ems. Esta respuesta se mantuvo en secreto, por lo que no tenía ninguna consecuencia en el prestigio público de Napoleón. Pero Bismark dio un comunicado de prensa y una circular a los gobiernos extranjeros informando de la negativa del Kaiser. El 15 de julio de 1870, Francia iniciaba la movilización y el camino hacia la guerra.

Al inicio de la guerra, a pesar del aparente parida militar entre ambas potencias, la superioridad alemana era una realidad un la movilización francesa fue un verdadero caos; y la prusiana se llevó a cabo con absoluta precisión, a lo que se une un mejor armamento por parte de Alemania.

La guerra se decidió rápidamente. Comenzó el 19 de julio, y el ejército francés fue derrotado en Sedán el uno de septiembre de 1870. El propio Napoleón III fue capturado por los prusianos. El segundo imperio francés se desplomó de la noche a la mañana. El cuatro de septiembre, un gobierno provisional proclamaba la tercera república francesa. París fue sitiada por las tropas alemanas durante cuatro largos meses, y finalmente capítuló el 29 de enero de 1871.

El día que mayo de 1871 se firma el tratado de Frankfurt por el cual se ratifica el pago de una indemnización de guerra de 200 millones de libras, el derecho de Alemania a ser tratada por Francia como nación más favorecida y la anexión de Alsacia y Lorena.

En el salón de los espejos del palacio de Versalles, Bismarck proclamó el imperio, el segundo Reich, el 18 de enero de 1871. Guillermo I era proclamado emperador de Alemania y Berlín pasó a ser el centro político de Europa hasta 1918.

Así nacía un imperio centroeuropeo en el que se unificada en los 39 estados confederados alemanes bajo una sola dinastía.